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viernes, 3 de agosto de 2012

Dodge, ciudad sin ley

Película estrenada en 1939, año prolífico como pocos en grandes obras puestas al servicio de la pantalla. Su realización se encomendó al equipo formado por Michael Curtiz, Errol Flynn y Olivia de Havilland, que tan bien había funcionado en ocasines anteriores ("El capitán Blood") y que tan buen resultado dio en esta ocasión. La historia describe la epopeya de los hombres y mujeres que, tras la guerra civil, se volcaron en la conquista de las tierras del Oeste, con la ayuda inestimable del ferrocarril. Contiene escenas magistrales de grandes peleas, praderas idílicas llenas de búfalos, villanos sin escrúpulos poseídos por la codicia, multitudes dispuestas a tomarse la justicia por su mano, escenas que muestran la superioridad del tren, secuencias de luchas a tiros llenas de emoción, grandes caravanas de carros y de ganado vacuno. Sobre todo, destaca el arrojo, la valentía y la generosidad de unos héroes, que como Wade Hatton (Flynn) y Amie Irving (Havilland) están dispuestos a luchar sin desmayo para imponer el orden y hacer que prevalezca la ley y la justicia. La música, soberbia y emocionante, es obra de Max Steiner. Dirección de mérito, habilidosa e ingeniosa, a cargo de Michael Curtiz, uno de los recursos más potentes de la Warner en aquellos momentos. La interpretación de los dos protagonistas es magnífica. La obra constituye uno de los exponentes más brillantes de los western clásicos de mayor renombre.

Que un tipo como Errol Flynn fuera capaz de interpretar a otro como Wade Hatton habla de la desfachatez y la poca vergüenza del personaje. De Errol, claro. Me gustaría saber cómo fue la propuesta de Curtiz y de la Warner: “oye Errol ¿quieres interpretar a un vaquero que se mete a sheriff y que acaba con el alcohol, el juego y las mujeres de una ciudad pionera del far west?”. Supongo que Errol pensaría que mientras no se lo exigieran en la vida real pues él encantado. Así podría seguir “golpeando el piano” y siendo el rey de las noches hollywoodienses.
Porque luego Errol era un gran actor. De los carismáticos. Y si tenía a su “niña” Olivia al lado pues mejor. Ambos, juntos, brillaban como muy pocos. Muchísima química y compenetración la de dos actores que con su sola presencia llenaban la pantalla. Y eso que no hacía demasiada falta porque estamos ante una film colosal, que no ahorra en medios de producción, ni en vestuario, ni en escenarios, ni en extras…ni en nada que minimice en un ápice el estilo del director, de los estudios y de la época. Además, está adornada con la espectacularidad del Technicolor para darle al film una dimensión pictórica inigualable y para regalar estampas de esas que no se olvidan.
Y es que esos colores…hacen de las puestas de sol, de las siluetas, de las infinitas praderas, de las peleas de salón, de los interminables rebaños o de un simple riachuelo donde Olivia recoge agua, algo espectacular, vivo, lleno de pasión y que respira cine por todos sus poros. Luego está la idealización y demás tópicos wensterianos (que a mí me encantan, claro) que indudablemente hacen su aparición. Pero es que esto es Curtiz, Errol y Olivia. Cine de después de comer, para ver con una sonrisa en la boca y para imaginar disfrutándola en un sala de cine con una súper pantalla, con la música de Steiner atronando, y pensar: ¡qué grande es el cine!

Dodge, ciudad sin ley es un film espectacular y precioso.

Espectacular porque nos muestra la mejor pelea de saloon de la Historia del western, unos decorados soberbios, un vestuario notable y multitud de variopintos personajes. Porque Errol Flynn brilla a gran altura sin cantar aquí como en Robin de los bosques. Porque Curtiz imprime buen ritmo y una composición de imágenes sensacional.

Precioso porque consigue que simpatices con la oligarquía dominante del Oeste retratándolos como buenas personas (la secuencia primera del tren y luego el pique con la diligencia). Porque notas que hay alegría en uno de los primeros westerns de Hollywood. Porque todavía los roles de malos malosos están verdes en la historia del género y da mucho juego. Porque Errol Flynn aunque sea el héroe, el sheriff y el guapo, consigue caerte bien por su caballerosidad y rectitud con que acomete los distintos sucesos. Que no es Gladiator, vamos... Y porque todo transcurre como debe ser y sin giros estúpidos. Y porque, ante todo, estamos ante uno de los films en que se basaran maestros de la talla de Ford o Hawks para futuros westerns.


TÍTULO ORIGINAL Dodge City
AÑO 1939




DIRECTOR Michael Curtiz
GUIÓN Robert Buckner
MÚSICA Max Steiner
FOTOGRAFÍA Sol Polito
REPARTO Errol Flynn, Olivia de Havilland, Ann Sheridan, Bruce Cabot, Frank McHugh, Alan Hale, Henry Travers
PRODUCTORA Warner Bros. Pictures


SINOPSIS Kansas, 1866. Errol Flynn intenta imponer el orden y la justicia en Dodge City, una próspera ciudad a la que llega el ferrocarril, pero que está dominada por un cacique y su banda de pistoleros. En su empeño le ayuda Olivia de Havilland, la sobrina del médico local.
CRÍTICAS ----------------------------------------
"Maravilloso film de factura técnica perfecta y unas interpretaciones que brillan a gran altura" (Fernando Morales: Diario El País)
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